miércoles

AFICHE DE MESA REDONDA ¿ AREQUIPA CHOLA?


MESA REDONDA EN AREQUIPA- ¿AREQUIPA CHOLA?












NOTA DE PRENSA

En el marco de la FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO AREQUIPA 2009, el Instituto Constructor -Arequipa organizó el día lunes 28 de setiembre en la sala “José Ruiz Rosas” del parque Libertad y Expresión a las 16:00 pm la mesa redonda denominada ¿AREQUIPA CHOLA?, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS ACERCA DE NUESTRA IDENTIDAD evento que contó con la participación de:

JORGE BEDREGAL LA VERA (Historiador)
RAMIRO VARGAS (Presidente del Partido Político Constructores Perú)
EUSEBIO QUIROZ PAZ SOLDAN (Historiador)
JOSE LUIS VARGAS (Sociólogo)
CARLOS RIVERA (periodista y escritor)
GUSTAVO JARA (Paleontólogo)

Durante la participación de los ponentes se destaca el sumo interés que despertó el tema planteado que provocó por momentos posiciones y discrepancias. El auditorio fue concurrido y contó además con la presencia de los medios de comunicación de la ciudad. A continuación compartimos la página web de la feria que notició sobre el evento y el respectivo link.

Se adjunta a la presente el respectivo afiche.

http://filarequipa.pe/

http://filarequipa.pe/?p=1016

martes

La fiesta de San Juan: ¿una fiesta chola?

La semana pasada la selva peruana festejó la fiesta religiosa de San Juan, cuya festividad llegó con los conquistadores españoles y, al coincidir con la fecha del Inti Raymi o Fiesta del Sol, se alimentó de elementos y rituales prehispánicos, convirtiéndose en una celebración popular que fusiona lo nativo y lo foráneo. Esta descripción quizá nos pueda dar luces sobre el proceso de mestizaje que para María Rostorowski constituye lo “cholo”.

Con lo anotado, queremos poner sobre el tapete un tema que ha sido postergado: la choledad de la Amazonía. Así, ¿es posible referirnos a un proceso de cholificación de la Amazonía?, ¿o es que la cultura amazónica está ajena a ello?

A continuación un artículo que nos da luces sobre el proceso de mestizaje:



Ciudad multicultural y estudios culturales

Rafael Ojeda (Periodista)
(Tomado de http://www.elperuano.com.pe/identidades/97/generos.asp)
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Algunos dicen que la Selva posee un encanto que hace que quien la conoce no la pueda dejar jamás. Tal vez esa sea la historia de muchos inmigrantes que llegaron a Pozuzo, Tarapoto, Tocache y Aguaytía, entre otras ciudades. Juan José Vega escribió de una de ellas en 1976: “Es difícil hallar en Tingo María quien tenga el recuerdo de épocas lejanas, sencillamente porque resulta casi imposible hallar tingaleses, salvo niños o gente muy joven. Pues casi toda la población –hoy numerosa– ha venido de fuera”.

Esto se repite en muchas ciudades de orígenes difíciles de determinar, que antes habían sido asentamientos de pioneros y colonos, peruanos y europeos, a los que se sumaron en las últimas décadas las migraciones motivadas por el auge del narcotráfico, que atrajo cantidades ingentes de moradores de las serranías que se establecieron y dedicaron al cultivo de la coca.

En esos centros urbanos convergen distintas expresiones culturales y tradiciones, pero el embate mediático ha impuesto una cultura de la diversión que está ocasionando la desaparición de manifestaciones folclóricas –como la pandilla–, las cuales ceden ante la influencia de la música andina, la cumbia colombiana y los ritmos brasileños, mejor adaptados al mercado. Los principales reductos folclóricos de la región aún están en Lamas, Pucallpa e Iquitos.

Hay muchos vacíos en los estudios culturales amazónicos que, ante la ausencia de investigaciones etnológicas, antropológicas y musicológicas, han ocasionado que existan lugares en los que todo esto está por iniciarse, donde muchas costumbres se han perdido o están en camino de perderse, mientras el escasísimo material existente sobre ellas se dispersa en revistas e investigaciones foráneas.

No obstante, la necesidad simbólico-identitaria impuesta por el mercado y la necesidad de vender exotismo en los estilos de vida, exigidos por el turismo, han hecho que la población multicultural de la ciudad haya comenzado a recuperar las complejas iconografías y vistosas danzas de grupos étnicos, como los shipibo-conibo, cuya imaginería descollante ha repercutido en el espacio simbólico y visual de muchos de los centros urbanos de la región.

Pero ni el universo mítico de la noche, rico en seres terroríficos – la Achiquinvieja , ser antiguo y contrahecho que rapta niños para devorarlos; los Yacurunas, bufeos que roban almas humanas; el Maligno y Tentador, seres espectrales que avanzan en sombra negra llevando el mal de los muertos por la ciudad–, ni esa alegría solar que caracteriza a los habitantes de la zona han sido bien tratados en la famélica literatura selvática, desaprovechados como recurso estético que pudo darle la originalidad de una sensibilidad amazónica propia, como la brasileña. Destaca la solitaria voz de Arturo Hernández, de Selva trágica y Sangama, aunque con incidencias más bien naturalistas. Fragilidad de la que no escapan otras disciplinas, debido a la pobre política cultural y el bajo nivel intelectual de los centros de estudio.

jueves

¡Son peruanos! ¡Son peruanos!

Wilfredo Ardito Vega

Hace dos años, regresaba al Perú desde Guatemala, pero el avión se retrasó por un problema de mal tiempo y perdimos la conexión en Costa Rica. No había otro vuelo hasta el día siguiente. Me dirigí al mostrador de la aerolínea con otros quince pasajeros peruanos, en su mayoría familias que venían de pasar las vacaciones de Fiestas Patrias en Estados Unidos. Había también una señora española cuyo esposo trabajaba en Telefónica.

Cuando por fin el displicente empleado aceptó que debían llevarnos a un hotel, me pidió mi pasaporte y exclamó asustado:

-Pero, ¡usted es peruano! ¡Son peruanos!

-Sí, pero no queremos quedarnos en Costa Rica. Estamos yendo a Lima.

-¡Tengo peruanos aquí! –insistía el empleado por teléfono, como si hubiera llegado un cargamento de leprosos–.

-¿Qué pasa? –me preguntaban los compatriotas.

Yo les expliqué que, como no teníamos visa para Costa Rica, nuestra presencia era irregular. Añadí que ya era la tercera vez que me quedaba varado allí, gracias a la informalidad de las aerolíneas centroamericanas, pero no les dije que nunca antes nuestra nacionalidad había generado tanta reacción.

Mientras caía la noche, nos permitieron llamar por teléfono al Perú. El aeropuerto estaba desierto y los empleados de la aerolínea preparaban con lentitud una solicitud de autorización para nuestra permanencia temporal. Teníamos hambre, porque en el avión sólo nos habían dado dos bolsitas de maní a mediodía. Quizás por un presentimiento, yo había desayunado en abundancia tamales, huevos revueltos, tortillas y otras viandas guatemaltecas.

Recién a las ocho de la noche nos condujeron por unos largos pasadizos hasta la salida. Cerca de los detectores de metales había un frasco roto de champú en el suelo.

-¿Quién de ustedes ha hecho esto? –nos preguntó agresivo un policía.

Parecía que los peruanos tenían la culpa de todo lo que andaba mal en el aeropuerto.
Súbitamente un funcionario gritó:
-¡Vuelvan a la sala de espera!

Obedecimos, pero luego decidí ir a buscar una explicación y me la dieron con cierta vergüenza. Llamé aparte a los adultos y les dije:

-Señores, a veces nos quejamos que el Perú es un país desorganizado, ¿no es así? Bueno, estos patas –usé el peruanismo adrede para mitigar la tensión -han bajado de su computadora una solicitud para nuestra autorización…, pero no le cambiaron la fecha. Por eso tienen que volver a hacer todo de nuevo.

Una hora después salimos del aeropuerto y nos esperaban en una combi dos policías, uno negro y otro blanco, más pequeños que cualquier policía peruano. Se quedaron con todos nuestros pasaportes y solamente hablaban con la señora española, como si los peruanos fuéramos algo contagioso. Nos llevaron a un hotel campestre, de habitaciones diminutas donde nos esperaba un buffet insípido, pero que a esa hora parecía una maravilla. Pensando que era otra peruana ilegal, a la española la gritaron los mozos por pretender servirse dos presas de pollo. Sólo a la mañana siguiente, minutos antes de partir, nos devolvieron el pasaporte.

Este episodio se me ha venido a la mente, ahora que el Parlamento Europeo ha aprobado medidas severísimas contra los inmigrantes ilegales. Se ha dispuesto su reclusión hasta por 18 meses, la repatriación de niños a países que no conocen y la prohibición a los inmigrantes expulsados de regresar por cinco años o más. Esta criminalización de los migrantes resulta sorprendente en gobiernos que pretenden ser democráticos y respetuosos de los derechos humanos, pero que en la práctica colocan la ciudadanía europea como el verdadero elemento a ser respetado.

Un mes después que los gobernantes europeos expresaron en Lima su preocupación frente a la pobreza de América Latina, tratan como criminales a los pobres, porque la pobreza es la razón principal de la inmigración ilegal. Ahora que Europa Oriental proporciona suficiente mano de obra barata, quienes provienen de otros lugares ya no son bienvenidos.

Muchos gobernantes latinoamericanos han recordado lo bien que fueron acogidos los inmigrantes europeos en esta parte del mundo y, al parecer, están estudiando una reacción conjunta. A mi modo de ver, lo mínimo que podríamos hacer los peruanos es pedir visa para los visitantes europeos, por un elemental principio de reciprocidad, que, por ahora, sólo funciona hacia mexicanos y centroamericanos.

El incidente de Costa Rica no fue la última vez que el destino me convirtió en inmigrante ilegal. Hace dos años, tras descender del avión que venía de Inglaterra a Madrid me sorprendió llegar a la calle sin ver ningún funcionario de migraciones: habíamos aterrizado en la zona de vuelos nacionales.

Como corresponde a un honesto ciudadano peruano, busqué afanoso por todo el aeropuerto la oficina de migraciones. El funcionario que me selló el pasaporte ni me preguntó cómo había llegado a España. ¿Qué podría pasar en los nuevos tiempos europeos?

Cholos en Larcomar

El problema de racismo surgido en Miraflores contra dos ciudadanos no ha concitado el interés de la opinión pública, pese a su gravedad y a la falta de decencia pública del alcalde de tal distrito. Ello muestra que aún hoy hay un gran problema de sintonía de los grupos de poder (en este caso político) con el ciudadano de a pié de este país. El futuro, que estamos seguros será uno que permita que todos los ciudadanos puedan hacer los proyectos de vida que deseen, pasa por reconocer la diversidad como positiva y, además, aceptar y valorar las condiciones étnicas y culturales de cada cual.

Proponemos, a título de protesta contra las actuaciones de racismo que perviven, reflexionar a partir de los dos textos siguientes, escritos por dos personas de bien, aparecidos en el Diario Peru 21...
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Delito de cacharro
Jorge Bruce
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El alcalde de Miraflores, Manuel Masías, estuvo presente en una conferencia de prensa, convocada por la oficina de Imagen Institucional de dicha municipalidad.

Ahí se reveló haber detenido a una banda de delincuentes que venían vulnerando la seguridad de los vecinos: Los Malditos de Larcomar. Cuando salió a la luz que los supuestos malhechores eran, en realidad, jóvenes deportistas de San Juan de Lurigancho -los que, sin embargo, habían sido enmarrocados y, según afirman, maltratados e, incluso, se les habría intentado 'sembrar' droga para incriminarlos-, el director de la Policía, Octavio Salazar, relevó al comisario de Miraflores y al mayor encargado del caso. En cambio el alcalde miraflorino se negó a ofrecer disculpas, alegando que las investigaciones no habían concluido. Lo cual es un absurdo más grande que el parque Kennedy.

Si dichas pesquisas recién comenzaban, ¿cómo pudo participar en una conferencia de prensa para anunciar que "en un trabajo conjunto entre el Serenazgo y la Policía se logró desarticular a una peligrosa banda de asaltantes que mantenía en vilo al distrito"? ¿Se les puede presentar como delincuentes sin que se haya probado su culpabilidad, y no se deben ofrecer disculpas cuando todo indica que se trata de un error gravísimo?

Lo que agrava el caso es la fundada sospecha de un "error" de corte racista, basado en el peligro -este sí real- del funcionamiento en base a prejuicios: ¿cholos con bicicletas, celulares y MP4?
El peligro radica en que de los prejuicios -opinión previa y tenaz, representación mental en virtud de la cual se confiere una significación extensa a los signos raciales- se salta a la discriminación, que es el pasaje al acto, por lo general en forma de abusos o denigración.

Esto parece haber sido lo que ocurrió en perjuicio de Abraham Nina Márquez, Jorge Chávez, Daniel Távara y César Cavero.

Su infracción consistió en lo que se podría llamar delito de 'cacharro' (rostro, en jerga).

En su afán de mostrar avances en la lucha contra la delincuencia, las fuerzas del orden no dudaron en obrar precipitadamente, humillando y dañando la reputación de cuatro muchachos inocentes.

Pero lo más escandaloso es la negativa del alcalde a disculparse. No solo por lo que esto revela de su concepción de la autoridad -para mostrar logros, acude presuroso; para reconocer daños contra personas lesionadas en sus derechos y dignidad, exige pruebas- sino particularmente por la señal que envía a la comunidad.

Si esos cuatro chicos fueran de los que se admiten sin problemas en ciertas discotecas del centro comercial que da nombre a la banda de marras, no habría necesidad de pedir disculpas porque las detenciones violentas ni, a fortiori, la conferencia de prensa, habrían tenido lugar.

Si los derechos no son de todos, son privilegios que causan rencor y dolor en los discriminados, remordimiento inconsciente y temor en los privilegiados. Lejos de integrar, el alcalde divide.

El racismo se manifiesta en la desigualdad en el trato a las personas, en función de sus rasgos étnicos o apariencia.

No es, como se ve, exclusivo de los sectores "beneficiados".

Al actuar con esa irresponsabilidad -y quizás dolo si lo de la 'siembra' se comprueba- tanto serenos como policías se someten a patrones racistas hegemónicos, en el ámbito de la autodiscriminación.

Lo que ellos le hicieron a esos chicos mañana se lo pueden hacer otras autoridades, identificadas con el agresor, a sus hijos o parientes. O a ellos mismos.


Malditos (cholos) de Larcomar: ¿Tanto le cuesta ofrecer disculpas, alcalde Masías?
Augusto Alvarez Rodrich

'Blanco corriendo: atleta haciendo ejercicio; cholo corriendo: ladrón escapando de la escena del crimen'. Este chiste racista que se suele escuchar es lo que parece haber ocurrido, hace poco, en un incidente lamentable durante un evento de ciclismo realizado en Larcomar.

Cuatro jóvenes entusiasta de ese deporte asistieron a ese centro comercial el jueves de la semana pasada pues dentro del mismo se realizaba una novedosa competencia de ciclismo. De pronto, mientras lo presenciaban, fueron detenidos, esposados y -según su propia versión- golpeados en la comisaría de Miraflores, donde no se les permitió preguntar por qué estaban ahí, y se los obligó a firmar una declaración que no les permitieron leer.

Las pruebas eran, como en el chiste racista, estar en un centro comercial de buen nivel, portar celulares, cámaras digitales y -aún más sospechoso- un MP4, así como -lo cual parece haber sido la evidencia contundente- tener aspecto de cholos. Es decir, los habían agarrado con las manos en la masa.Peor aún. Siempre de acuerdo con su versión, ante la protesta de los detenidos, se les amenazó con sembrarles droga, con lo cual la pena a la que se exponían era mucho más severa que un hurto.

Poco después, el alcalde de Miraflores, Manuel Masías, y el jefe policial del distrito, Luis Flores, los presentaron ante la prensa como delincuentes peligrosos e integrantes de la temida banda 'Los Malditos de Larcomar'. A 'jamonearse', entonces, con la captura del temido grupo que anda robando carteras y propiedad privada en dicho establecimiento comercial, lo cual es cierto y, evidentemente, genera indignación en los clientes y preocupación en las autoridades.

El problema, como se sabe ahora, es que los muchachos detenidos no eran los integrantes de la banda 'Los Malditos de Larcomar', solo que 'se parecían a ellos'.Todos los indicios apuntan a que se trata de un nuevo caso de discriminación racial inaceptable que puede dar para un nuevo chiste: 'blanco con MP4, cliente; cholo con MP4, choro'.

Y es lamentable, finalmente, que ayer en RPP, el alcalde Masías no aceptara la invitación para ofrecerles una disculpa a los jóvenes ciclistas. ¿Tanto cuesta reconocer un error?

miércoles

Todas las razas son mezcladas, pero cholos solos somos nosotros

miércoles, 08 de agosto de 2007

María Rostoworowski: Todas las razas son mezcladas, pero cholos solos somos nosotros

La historiadora afirma que en el día nacional los peruanos deben independizarse de sus complejos y prejuicios

En unos días vamos a celebrar la independencia. ¿Qué debería significar la fecha entre nosotros?

Debería servir para que los peruanos se independicen de ellos mismos, de sus complejos. Porque al peruano, desde chiquito, lo acomplejan en el aula con eso del imperio conquistado por un puñado de españoles. Hay que sacudirse de esos prejuicios, sacudirse y ponerse a pensar, usar la cabeza un poco, hacer lo que yo llamo rumiar.

¿Tenemos porvenir como país?

Yo creo que sí. Aunque no lo deseemos, tenemos porvenir. La corriente hacia delante es tan fuerte, que ya no nos podemos quedar más tiempo atrás. Yo soy positiva. No conozco depresiones.

¿Qué nos falta para surgir?

Solamente tener conciencia de lo que somos, despertar, tener conciencia de que somos un pueblo que está en devenir, de que somos un pueblo mestizo que no quiere reconocer que es mestizo.

Sin duda hay criollos que niegan el componente autóctono de la identidad peruana, pero también, en el otro extremo, hay quienes niegan el componente occidental.

Hay que terminar con esa tontería que no nos permite surgir, con esos dos chauvinismos que no nos permiten realizarnos. Ambas son actitudes antirrealizació n. Por otro lado, no se puede llegar a tener identidad si en las escuelas no se enseña bien historia. Un ejemplo de eso es la forma en que se enfoca Cajamarca. Siempre enseñan que es una derrota de los andinos...

Asustados por los caballos y las armas occidentales.

Y que no entendieron la situación. Entonces, ¿qué hace el niño? El profesor le habla de un imperio maravilloso y luego le dice que un puñado de hombres derrotó a ese imperio maravilloso. ¿Qué pasa? Pues que viene una cólera contra ese imperio y el niño inconscientemente agarra un disgusto contra todo el Ande.

Se debería explicar que esencialmente se trató de una derrota política, como usted ha señalado.

Claro, fue por completo una circunstancia política, pues hay las causas visibles, que ya todo el mundo conoce, y las causas invisibles, que son el análisis de la situación en ese momento. Y lo que había en ese momento era un rechazo de los grandes señores andinos hacia el Cusco, pues habían perdido sus mejores tierras, su mejor mano de obra, y querían su libertad.

Porque la presión del soberano cusqueño era cada vez mayor.

Cada vez mayor y más atorrante. Esa fue la clave de los sucesos de Cajamarca. La reacción inca solo se produce meses después, con Manco II, pero la gran nobleza andina no lo secunda, al extremo de que cuando sus tropas, encabezadas por sus generales Illa Topa y Quispe Yupanqui, están tomando las calles de Lima --Illa Topa era un gran general-- de manera muy sabia atacó por el río Rímac, pues allí, entre los guijarros, los caballos españoles no servían.

Los cusqueños tenían la ventaja.

Así es. Y ya estaban entrando a Lima y de repente doña Inés Huaylas Yupanqui, la concubina de Pizarro, pide ayuda a su madre Contarhuacho, y esta envía un ejército que salva a los españoles. Es decir, los grandes señores, los pudientes, los que tenían poder, estaban contra el inca. Y Huacra Páucar, otro gran señor de Hatun Jauja, apunta en un quipu inmenso todo lo que le da a Pizarro: caballos, guerreros, mano de obra para cargar víveres, ropa, ojotas, pues los españoles ya no tenían zapatos, ni siquiera ropa. Se ve, pues, que hay un esfuerzo para ayudar a los españoles. En vez de contribuir a derrotarlos, los ayudan.

Es decir, los españoles no derrotan solos a los cusqueños, sino aliados con grandes señores andinos.

Fue una alianza política contra el inca. Ese quipu muestra todo lo que el inca no recibió de ayuda, y que en cambio sí recibieron los españoles.

La gente parece estar orgullosa del pasado prehispánico. ¿Por qué eso no se traduce en una relación más armoniosa con ese pasado?

Porque no son verdaderos patriotas. Nadie cuida aquí el patrimonio. Solamente reaccionan cuando a algo peruano le dan el visto bueno en el exterior. Yo, que soy de padre polaco, criada en Europa, he visto cómo allí el patrimonio nacional es muy valioso, lo mismo que la historia del país. Allí la gente es patriota. Aquí, no. La gloria para un peruano de clase media y clase alta es tener un departamento en Miami.

¿A qué le llama patriotismo?

Yo me acuerdo de que cuando vivía en Polonia --tendría 17 años--, mi tío, hermano de mi padre, me decía: "Marita, no compres extranjero, compra polaco. Aunque sea de inferior calidad, tienes que comprar polaco". Solamente en el Perú una porquería extranjera ya es "¡ay, qué bueno!". Cualquier chompa extranjera, aunque después se le hagan pelotitas en la lana, llama más la atención. Nuestras chompas de tan buena lana de alpaca son relegadas.

¿Por qué pone énfasis en la clase media y en la clase alta?

Los pobres piensan exactamente lo mismo.
No tanto, pues no tienen poder adquisitivo. Tienen tantos problemas personales, que ese asunto pasa a segundo plano. Ni siquiera se lo plantean. Yo me acuerdo de que cuando vine al Perú, el año 1935, a los 19 años, la Plaza de Armas de Lima era bonita y tenía mucha majestad. Pero entonces botaron los portales de piedra para poner portales de cemento. Dígame usted, ¿qué clase de élite era esa, que no sabía apreciar un portal de piedra?

Era una modernización mal entendida.

Por eso digo: la clase alta. Pues la clase alta es la responsable, la que da las pautas. Una verdadera élite da pautas para que el resto del país siga. Se supone que son buenas cosas, no las ideas de unos ignorantes o imbéciles.

¿Tienen los intelectuales capacidad para influir sobre la élite?

Yo creo que ninguna.

¿Y cómo ve su propio trabajo frente a eso?

Yo defiendo el mundo andino porque el mundo andino es justamente lo que quiero rescatar.

¿No le interesa el mundo costeño?

La costa también es parte del mundo andino. No se puede separar y decir: "Esto es andino; lo otro, no". Todo es andino: la costa, la selva, la sierra. Así es nuestra ecología. Los Andes son nuestro medio de vida.

¿Piura y Máncora también son andinas?

Todo en el Perú es andino.

¿Un costeño también es andino?

También. Todo es una sola cultura, una cultura en la que uno necesita del otro: la sierra necesita de la costa y la costa necesita de la sierra. La costa, sin el agua de la sierra, no subsiste, es un desierto. No puede dejar de tomar en cuenta a la sierra.

¿Eso también es válido para Chile, por ejemplo? La estructura de su costa es similar...

No me meto con otras culturas. En todo caso, en Chile llueve; es otra cultura. Pero fíjese: Toda la vida ha habido y habrá rivalidad entre la sierra y la costa. Ambas se necesitan, pero se odian y se pelean desde tiempos prehispánicos, pues la costa necesitaba la lana y varios productos serranos; necesitaba el agua con urgencia y tenía que pagar.

¿Es el agua el principal factor de la dependencia costeña de la sierra?

Yo he estudiado el problema acuífero. Ya desde tiempos antiguos tenían que pagar por el agua. Yo he tratado de buscar qué era pagar por el agua, en qué consistía, si no había dinero. Encontré un documento que decía que por el agua que daba a la costa, el curaca de la sierra tenía el derecho, por una vez, de sembrar en la costa los productos que quería, por ejemplo ají.

¿Hay que acostumbrarse, entonces, a la rivalidad entre costa y sierra?

Va a existir siempre. Pero debemos buscar una complementació n, que ambas partes comprendan esa rivalidad y la tomen como una manera de convivir, pues tenemos una interdependencia, una necesidad.

Si tuviera que pensar en los cambios que ha registrado el país en estos 70 años, ¿cómo podría resumirlos?

El principal cambio es que la gente tiene ahora más conciencia del mundo andino. Ya no es tan terrible como cuando yo empecé a investigar o a escribir, que me decían: "¿El mundo andino? ¿Qué es eso?". Y también, con cara de asco: "¿Estudias indios?". Había un desprecio total. Hasta ahora, en realidad, hay un enorme desconocimiento. El panorama general ha mejorado, aunque no sea lo que yo quisiera que fuera. Sin embargo, tengo esperanza en la gente joven. Y las cosas han mejorado un poco. La gente tiene menos reparos raciales. Eso lo veo muy claro en mis nietos, por ejemplo. No tienen nada de racial.

Es más natural la integración.

Sí, y se espantan cuando escuchan, por ejemplo, "Ay, cholo"... Pero si yo me digo a mí misma "la chola polaca", pues soy chola, somos cholos, y no hay nada despectivo en esa palabra, hay que quedarse con lo afectivo: "cholito, cholita". Es afectivo, es simpático. El mundo entero es mestizo, unas razas se han mezclado con otras. No hay razas puras, como pensaban los nazis. Todos somos mezclados. Pero cholos solo somos nosotros. Un chileno no es cholo. Será lo que quiera ser, pero no es cholo. Los peruanos nos distinguimos por eso.

¿Usted se imagina a la élite peruana reivindicándose algún día como chola?

Sí, a la larga. Además, es natural. Tenemos cholos en todas las esferas. Es cuestión de que sean educados e inteligentes. Por otra parte, la élite ha ido a Europa, tiene más idea de lo que es el mundo. El hecho de que Machu Picchu sea reconocido nos hace un bien enorme.

¿Y se imagina también, por ejemplo, al presidente de la Confiep o a los peruanos que tienen casa en las playas de Asia aceptando que también son andinos?

Tendrán que aceptarlo, pues no hay nada malo en ser andino. Todos somos andinos: los de la costa, los de la sierra y los de la selva. Las tres regiones son interdependientes.

¿Cómo puede ser la juventud una esperanza si la educación es tan deficiente? En los colegios, por ejemplo, se sigue enseñando la historia tradicional, no lo que usted sintetizó en "Historia del Tahuantinsuyo"

Pero en la universidad sí leen "Historia del Tahuantinsuyo" , y algunos colegios de élite también usan ese libro. Estoy entrando poco a poco.

¿Por qué los hallazgos de las ciencias sociales tardan tanto en entrar a la educación básica?

Por ineptitud de los profesores y de los mandatarios, que no aprecian lo suyo. Unos y otros hacen política barata sin comprender que ellos son los primeros que pierden, pues sus hijos no tienen la buena educación que deberían tener. ¿Por qué comienzan a enseñar a los niños esa lista de incas: "Manco Cápac, Sinchi Roca..."? Se trata de una paporreta que los chicos no aprecian, que no les dice nada ni les explica nada. Les enseñan tontería y media.

Entonces, ¿por qué su optimismo?

Porque a pesar de todos los descalabros, a pesar de todas las incomprensiones, hemos avanzado. Después de vivir tantos años como yo he vivido, me doy cuenta de que se ha reducido la separación entre las razas, hay más comprensión, ya se comienza a valorar el Ande y las cosas andinas.

¿Cómo le gustaría que fuera el Perú en el 2021?

Como Chile. Fíjese, Santiago me da una sana envidia, pues pienso cómo era antes y lo que es ahora. Yo he conocido Santiago hace 40 y 50 años y me da, cómo le digo, una sana envidia. No siento odio ni estoy contra Chile, nada por el estilo, pero... nosotros estamos como el cangrejo: para atrás, para atrás...

Muchas gracias. Esta es la cuarta entrevista que le hago en 20 años. La volveré a entrevistar para su centenario.

No, no, no. Ya viví mucho. Ya quiero ver a San Pedro.

"Somos expertos en serrucharnos el piso"

El 28 de julio del 2001, a usted le preguntaron si el presidente Toledo, tal como sus seguidores proclamaban, podía ser un nuevo Pachacútec, y usted...

Me acuerdo. Yo respondí: "Ojalá que fuera un Pachacútec, pero me temo que sea un Inca Urco".

¿Quién fue Inca Urco?

El hijo del Inca Viracocha. Como usted sabrá, Pachacútec no fue hijo de Viracocha...

Usted sostiene que Pachacútec se hizo del poder luego de salvar al Cusco y demostrar que era el más apto.

Así es. En cambio, Inca Urco era borracho, sinvergüenza, no gobernaba, pues era el corregente. Y abandonó el Cusco durante el ataque chanka. Por eso yo dije que ojalá que Toledo no fuera un Inca Urco. La gente, por supuesto, no lo entendió, ni Toledo tampoco.

¿Alan García se parece a algún personaje inca?

No, a ninguno. No hay ningún parecido.

¿Qué piensa de su gobierno?

Que no es tan malo. El primero fue un desastre, pero ahora ha recapacitado, aunque no sé si los apristas lo dejan gobernar.

¿Usted cree que el Perú es gobernable?

Ese es el mal del país, pero por lo menos tratan.

¿Por qué cree que los peruanos tenemos predisposició n a dividirnos?

Ay, no sé. A veces me desconsuelan los peruanos, pues realmente en política uno ve cada barbaridad que hacen, ¡por Dios!

¿Cuál es la última que la ha sorprendido?

Los maestros.

¿En qué sentido?

Están actuando contra ellos mismos, se están clavando ellos mismos un cuchillo. ¿Qué más quieren? Les van a dar asesoría universitaria, les van a dar una carrera en la cual pueden conseguir la mar de provecho a medida que avancen, ¿por qué no aceptar eso en vez de ser unos mediocres profesorcitos? ¿Por qué negarse a ser un profesional con status social?

¿Cómo se les puede hacer entender eso?

No lo sé. Me desespera, pues no entiendo. Mientras tanto, todos perdemos y peor, los niños. Los peruanos somos expertos en serrucharnos el piso. Hay que dejar de lado esa politiquería barata. Les encanta tapar los grandes problemas con problemas adefesieros, mínimos, innecesarios.

LA FICHA

Nombre: María Rostworowski Tovar.
Nacimiento: Barranco, 8 de agosto de 1915.
Estudios: Los cursos de primaria y secundaria los realizó en el sur de Francia, en casi todos los casos con profesor privado. Su formación de historiadora la hizo en el Perú en forma autodidacta.
Trayectoria: Su primera investigación la concluyó hace 55 años y fue publicada poco después con el título de "Pachacútec Inca Yupanqui". En las décadas siguientes publicó diversos trabajos sobre la costa prehispánica. Su volumen "Historia del Tahuantinsuyo" , de 1988, se convirtió de inmediato en un éxito de librería y es en la actualidad un clásico de la historiografí a peruana.

Por Francisco Tumi Guzmán

Fuente: El Comercio

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